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Teatro en la pantalla: un libro reúne las obras teatrales españolas adaptadas al cine

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Portada del libro.Juan de Mata Moncho Aguirre recoge en una publicación las obras teatrales españolas llevadas al cine en 110 años
Las 450 páginas que acogen la investigación de Juan de Mata Moncho Aguirre en su libro “Teatro capturado por la cámara. Obras teatrales españolas en el cine (1898-2009)”, editado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert, se perfilan como una investigación definitiva sobre las adaptaciones al cine de la obra de nuestros dramaturgos. Y ello no sólo por la extensión del trabajo en sí, sino por lo exhaustivo, esmerado y concienzudo trabajo de su autor, que aborda la problemática de la secular vinculación entre estas dos artes desde las ópticas más variadas y con una lucidez sorprendente en su exposición y  conclusiones.

Desde sus comienzos, el cine, huérfano de argumentos originales, se nutrió de piezas de la escena. Curiosamente, la primera adaptación de una obra teatral española no se realizó en España, sino en México. Fue en 1898, con el cine convertido aún en una cada vez más popular atracción de feria, cuando se realizó  la primera versión de “Don Juan Tenorio” para el cine.

Fue la primera de una auténtica pléyade de adaptaciones teatrales para la gran pantalla que ofrecían una copia resumida para la pantalla en toscas versiones de las obras originales. Con la depuración de la narrativa cinematográfica avanzó también la calidad de las adaptaciones, haciéndose de cualquier género. Y las pantallas de cine se  llenaron de dramas clásicos, folletines decimonónicos o sainetes costumbristas.
Un total de 761 adaptaciones de otras teatrales, pertenecientes a 300 autores, son recogidas, clasificadas y estudiadas por Juan de Mata Moncho, realiza un panorama descriptivo de las preferencias teatrales por parte de la industria cinematográfica desde sus comienzos hasta 2009, para desarrollar a continuación una tipología de adaptaciones en la que examina los distintos factores que influyen en la adaptación de los textos teatrales al cine.

De Séneca a Jordi Galcerán


La segunda parte del libro, la más extensa, analiza los dramaturgos llevados a la pantalla. Moncho Aguirre opta por una clasificación por épocas literarias, lo que nos permite conocer desde las obras adaptadas de Lucio Anneo Séneca, de nuestro teatro medieval o del Siglo de Oro, hasta el teatro más reciente, como Jordi Sánchez (“Krampack”), Albert Espinosa (“Planta 4ª”, “No me pidas que te bese porque te besaré”) o Jordi Galcerán (“El método”).
En total 300 autores, entre los que el más representado es Carlos Arniches, con un total de 63 versiones de su obra realizadas por el cine. Le siguen autores como Alfonso Paso (37), los hermanos Álvarez Quintero (30), José Zorrilla (25), Jacinto Benavente (23) y Miguel Mihura (21), así como Jardiel Poncela y Pedro Muñoz Seca, con 20 obras cada uno.
En cuanto a las obras preferidas por el cine, “Don Juan Tenorio”, la conocida obra de Zorrilla, se lleva la palma, con 25 adaptaciones no sólo del cine español, sino también realizadas en México, Argentina, Portugal y Filipinas. Otras obras visitadas con frecuencia por el cine son “Tierra baja”, de Guimerá; “La Dolores”, de Feliú y Codina; “El gran Galeoto”, de Echegaray, y “El alcalde de Zalamea”, de Calderón de la Barca.

110 años de adaptaciones

Más de un siglo de adaptaciones que, tras unos titubeantes comienzos, alcanzaron pronto unas cifras importantes, creciendo rápidamente en el favor del público. Como también lo hizo la popularidad de un nuevo arte-espectáculo que, necesitado de nuevos argumentos, vio en la literatura en general y el teatro en particular, una fuente rica y  fiable de argumentos para la pantalla.
Las adaptaciones de obras teatrales del período mudo son tan elevadas que, como afirma el autor: “buena parte de nuestro cine, entre 1906 y 1929, no existiría sin el teatro”. Son filmes que se ruedan en Madrid para pasar posteriormente a Barcelona y Valencia, de autores como Arniches, los Quintero, Dicenta o Benavente.
La Guerra Civil y la diáspora de autores, intelectuales y artistas provoca que Argentina y México se constituyan en centros receptores de éstos, cuyas cinematografías los adaptan profusamente, centralizándose en la primera autores como Max Aub o Manuel Altolaguirre, mientras que en la México continúan su obra Rafael Alberti, Alejandro Casona o Gregorio Martínez Sierra.
El cine español del franquismo se inspira también en un alto porcentaje de obras teatrales, adscritas a las corrientes escénicas del momento: comedias andaluza, arnichesca, benaventina, melodrama, y también la comedia burguesa, con Jardiel Poncela, Mihura, Neville, Pemán o Tono, y que tiene en Alfonso Paso a su autor más prolífico, con una treintena de adaptaciones entre los años 60-70.
Es en el final del franquismo cuando se presta especial atención a unas fuentes teatrales distintas, con autores que no habían sido abordados antes por nuestro cine por problemas de censura, como algunos textos de Lope o Calderón.
La transición democrática y la desaparición de la censura permite una apertura a nuevos autores, y los cines autonómicos se abren primera vez a nombres de su entorno.

Teatro español en cinematografías extranjeras

Lejos de centrarse Juan de Mata Moncho exclusivamente en el cine español, abre la investigación al cine allende nuestras fronteras. De este modo, nos enteramos que la inspiración Lorquiana llega a lugares tan insospechados como Brasil, Marruecos o Hungría, cinematografías donde se adaptan obras del autor de “Yerma”, que Casona se ha adaptado en Turquía, o que Calderón ha inspirado a directores alemanes y chilenos. El libro recoge un total de 129 adaptaciones de obras de autores de teatro españoles por cinematografías extranjeras.
Autores y géneros teatrales, obras originales y su producto cinematográfico, todo ello ofrecido con método, dominio del tema y minuciosidad. En suma, una obra altamente recomendable que se perfila tanto como una excepcional herramienta de consulta en el terreno de la adaptación cinematográfica del teatro español, como una excelente exposición del  tratamiento ofrecido por el cine al texto teatral y una encomiable reflexión sobre la metamorfosis operada en una pieza literaria concebida para ser representada en su paso a la pantalla.

 

 
Lunes,  22 de Diciembre de 2014

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