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Don Juan, el eterno retorno

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A excepción de Don Quijote, probablemente no exista ningún otro personaje literario de origen español tan universal como Don Juan. Hacia 1625, veinte años después del nacimiento del mito cervantino, aparecía la leyenda de Don Juan plenamente configurada en la obra de Tirso de Molina ‘El burlador de Sevilla y convidado de piedra'.

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"Hablan los colaboradore´¨

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Pasado y futuro de un Campus democrático y cultural

Se me pide que escriba unas palabras sobre Campus, la revista de la Universidad de Murcia en la que yo participaba como coordinador de Literatura hace más de quince años, siendo, entonces, Rector Antonio Soler.
El interés de aquel Campus radicaba, creo yo, en la libertad que de hecho teníamos los distintos responsables de sus secciones, a través de una magnifica coordinación general que, en densas y fructíferas reuniones, manteníamos con Pascual Vera, y desde la lúcida dirección de José María Pozuelo.
Si un nuevo Campus retoma aquella disposición de carácter responsable y democrático, no me cabe duda que ocupará inteligentemente el espacio cultural que la comunidad universitaria de Murcia se merece y que tendrá una excelente acogida en sus miles de lectores.


 

 

"Si Dios viniese a la Universidad, se identificaría con los estudiantes"

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El pasado domingo 20 de junio, fallecía José Martínez Aparicio, conocido por todos como el padre Joseíco. Más de cuarenta años ejerciendo como sacerdote, entregado como pocos a los demás, le granjearon las simpatías de los murcianos. Reproducimos a continuación una entrevista que concedió a la revista Campus a finales de 1996, en su parroquia de San Francisco Javier, en la que se mantuvo hasta 1997, cuando ya el parkinson le impedía ejercer su labor.


José Martínez Aparicio, Padre Joseíco de nombre de guerra, es una figura peculiar entre los murcianos. Su silueta, imbuido en una inseparable sotana, montado en un ciclomotor y sorteando el espeso tráfico murciano es enormemente familiar entre sus paisanos, que le reconocen y detienen para saludarlo en un ceremonial que puede ser interminable.
Alude continuamente a citas bíblicas, pero sabe ser divertido y heterodoxo cuando piensa que es conveniente, y hasta cantar el "Jacuna Matata" -vive y sé feliz- del Rey León si se tercia. Atiende incansablemente cuantos problemas le plantean sus feligreses y, tras nuestra extensa conversación en uno de los bancos de su iglesia, se queda atendiendo, respetuoso y jovial, las demandas de una cola de personas que se ha ido alargando frente a nosotros hasta adquirir unas dimensiones de médico del seguro.
Es el último "Hijo Predilecto de Murcia", hecho del que se siente orgulloso pero sobre el que bromea diciendo que "he pasado de padre a hijo".

Pregunta: ¿En qué temas cree que hay que estar a Dios rogando y con el mazo dando?
Respuesta: En la problemática social. Hay que pedir a Dios que ponga su mano prominente sobre los temas sociales. Hay muchas cosas por las que luchar: por una mayor justicia, por una mayor igualdad..., y respetar mucho los derechos del Hombre.

P:¿Cura o sacerdote?
R: Me gusta más cura. El cura es sacerdote y pastor. Es el que cuida. Así me llaman todos, y a mí me gusta que me lo digan, porque me recuerda mi misión de cuidador.

P: Si Dios viniese a la Universidad, ¿Lo haría como profesor, estudiante, P.A.S. o Vicerrector?
R: Dios dijo que no venía a que lo sirvieran, sino a servir. Por tanto, yo creo que él se identificaría más con un estudiante. Siempre iría a la base.

P: ¿En qué estamos más dejados de la mano de Dios en esta Región?
R: Dios no nos abandona. Somos los hombres quienes lo hacemos, pues Él puso las obras de los hombres en su propias manos. No se trata del olvido de Dios, sino del descuido del hombre. El hombre se olvida a veces de los hombres, de vivir en el espíritu de servicio y de solidaridad.

P: ¿Quién es más difícil que entre en el Reino de los cielos: un político, un funcionario con el sueldo congelado o un parado?
R: Yo no puedo enjuiciar el Juicio de Dios, pero tanto el político, como el parado, como el funcionario con el sueldo congelado pueden acceder a él si luchan.

P: ¿Qué es lo más curioso que ha bendecido?
R: Como estoy en el barrio de San Antón, he bendecido a muchos animales, desde galápagos a poneys, pasando por loros, perros, borriquillos... No me niego a bendecir prácticamente nada, jardines, comercios, bares, todo aquello que ofrezca la posibilidad de vivir en la amistad y el amor, es bonito, pero la verdadera bendición la lleva el hombre.

P: ¿Se ha armado el Belén en alguna de sus misas?
R: No. Sólo recuerdo de un borracho que una misa comenzó a gritar "¡Abajo los curas!", pero nada más.

P: Ha sido director del reformatorio ¿Es partidario de que los niños se acerquen a usted?
R: Por supuesto. Aquello me ayudó a madurar, y aprendí mucho.
Recuerdo que un día, pasados los años, coincidí en el sanatorio con uno de los niños que había tenido en el reformatorio. Estaba esperando a que su mujer diera a luz, y estaba muy nervioso; yo le pregunté si era el primero, y él me contestó que no, pero que los hijos deberíamos de ser padres antes de ser hijos, para saber lo que se sufre. Y tenía razón: sólo la gente que no se siente querida puede llegar a ser mala.

P: Don Quijote topó con la Iglesia, pero ¿con qué problemas topa la iglesia hoy en día?
R: Hay muchas cosas que la Iglesia no ve: no ve la carrera de armamentos, la droga, el aborto...

P: ¿Cree que injusticias flagrantes como el hambre en el mundo o lo ocurrido en Zaire y Ruanda tienen algún tipo de arreglo, aunque sea celestial, o, como diría un castizo, esto no lo arregla ni Dios?
R: No lo arregla ni Dios sin los hombres, pero con ellos sí lo puede arreglar. El problema del mundo está en nuestras manos. ¿Es qué no hay pan para todos? el problema es que no lo repartimos.
Yo tengo la ilusión de crear un banco de alimentos en Murcia. No hay derecho a que se destruya y se tire tanta fruta y otros alimentos para restablecer el equilibrio económico mientras hay gente que pasa hambre.

P:¿Cuenta también para la Iglesia aquello de renovarse o morir?
R: La renovación es señal de vida. Incluso las celulas de nuestro propio cuerpo van cambiando. El no remar es retroceder, y la iglesia, o se renueva o se queda atrás.

P: ¿Qué tres cosas pediría a los Magos de Oriente?
R: Para ser consecuente con todo lo que pienso, les pediría espíritu de lucha, más esperanza y que haya entre nosotros más amor, pero de ese amor que nace de la intimidad con Dios, de la oración, porque hablando con Dios se entiende la gente, y entendiéndonos con Dios amaríamos más.
Algo parecido, en suma, a lo que me comentó un día un obispo chileno que tenía problemas con el régimen de Pinochet. Pablo VI lo llamó y le dijo que tuviera en cuenta siempre tres cosas: "Firmeza, prudencia y confianza en Dios".

(Y me lo dice con un supuesto acento italiano que reafirma la ilustre procedencia de la frase).

 

 

 

“Dudo de que la creatividad científica se pueda regular a golpe de decreto”

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El profesor Ramón Margalef López murió el pasado 23 de mayo en Barcelona. Tenía 85 años y era considerado uno de los padres de la ecología moderna. Con motivo de su participación en una serie de conferencias que se desarrollaron en la Universidad de Murcia, fue entrevistado por la revista Campus en diciembre de 1985. A continuación reproducimos íntegra la entrevista, realizada por el profesor de la Universidad de Murcia Francisco Torrella, en la que el ecólogo y hombre de ciencia eminente Ramón Margalef, desgrana su pensamiento sobre múltiples aspectos relacionados no sólo con su especialidad, sino también sobre filosofía y política universitaria.


-- P: Dr. Margalef, en primer término y en nombre de la revista Campus deseo agradecerle sinceramente su aceptación para transcribir en nuestra revista algunas de sus ideas sobre temas varios relacionados con la ciencia y la vida universitaria. Ello hará posible que sus opiniones sean conocidas por el público universitario y extrauniverssitraio de la Región de Murcia, y sin duda contribuirá al debate futuro sobre estos temas.
Recientemente hemos podido seguir por televisión la serie sobre la vida de Albert Einstein. Ello ha contribuido a revivar la polémica sobre el alcance y el riesgo que unas determinadas investigaciones pueden tener para la vida de los pueblos. En la actualidad, la Biología y en concreto algunas áreas como la Biotecnología, la ingeniería Genética y la misma Ecología plantean al investigador situaciones de toma de postura personal frente a los riesgos que del uso de los descubrimientos científicos pueda hacer el hombre ¿Qué piensa usted sobre el tema de la década de los 80 y cómo cree que evolucionará esta problemática hasta final de siglo?
-R: Ciertamente, la ciencia ha aumentado el poder del hombre, pero, por lo visto, no consigue mejorar su sentido de responsabilidad. Quizás es natural que así sea, porque se trata de actividades o capacidades hermanas a nivel diferente, aunque las dos, por supuesto, tienen cierta relación con la supervivencia y el bienestar humano. Es indiscutible que la ciencia ha beneficiado a la humanidad; basta fijarse en un indicador que todos aceptan sin discusión cual es la edad alcanzada; la vida media se ha prolongado. Como científico que estima en mucho lo esencialemnte humano me parece muy bien que la ciencia deje intacto el sentido de responsabilidad de todos. Me parece mal que algunos esperen de la ciencia que les proporcione una especie de “preservativo” de uso general que permita disminuir el sentido de responsabilidad que va o ha de ir unido a la cualidad y a la dignidad humanas.

-P: Recientemente y con motivo de la visita a Murcia de algunas autoridades académicas del Gobierno del Estado se ha lanzado un mensaje muy claro a los investigadores universitarios a propósito de los temas de estudio que van a ser prioritariamente apoyados en los próximos años. “Reconviértanse ustedes a los nuevos campos de trabajo de la Biotecnología y la Informática”, podría ser, en pocas palabras, el espíritu del mensaje. ¿Cómo analiza usted esta opinión en el contexto de la vocación del científico y qué trascendencia le ve de cara a la pretendida disyuntiva ciencia básica-ciencia aplicada?
-R: La historia nos muestra claramente que la ciencia ha sido en todo tiempo una actividad al margen de la sociedad, de la organización de la sociedad y, por tanto, apenas programable. La sociedad puede crear o favorecer un ambiente propicio al desarrollo de una línea científica de algunos de los jóvenes. Puede también proporcionar el marco y el dinero necesarios para algunos desarrollos tecnológicos, desde la “acuicultura” hasta la “guerra de las galaxias”, pero dudo mucho que la creación o la creatividad científica se pueda regular a golpe de decreto. Personalmente “paso” de reconversiones, quizá porque ya soy viejo y me queda poco para el “reciclado ecológico” final. Pero creo que se debería tomar una actitud más constructiva, aunque no sé cuál. Mi punto de vista, que he expresado ya otras veces, es que el carácter poco vigoroso de una ciencia se debe muchas veces a la falta de ideas generales, grandes o pequeñas, pero que tengan el poder de entusiamar o de seguir un camino fijándose en un objetivo atrayente y no dejándose llevar por la tentación de seguir las pisadas de otro caminante que ya ha ido lejos por delante de nosotros…

-P: A lo largo de su dilatada labor docente e investigadora en la Universidad española probablemente habrá tenido algunas ideas o propósitos en orden a la estructura o gestión universitarias que ustsed hubiera querido ver puestas en práctica para mejorar nuestra universidad ¿Le importaría mencionar una o varias de estas ideas?
-R: Hubiera deseado una mayor relación entre disciplinas, pues es en las fronteras donde surgen las nuevas ideas. Que la administración, sin dejar de ser fiscalizadora, fuera más facilitadora. Que se abandonara el sistema “stop and go”, es decir, que los recursos fueran algo más previsibles. Que sin menoscabar la libertad de unos pocos inconformistas para investigar…, la Universidad, en general, se articulara de una manera más realista con las necesidades de la sociedad. Y muchas cosas más…

-P: Es indudable que en los últimos años se ha legislado mucho en el ámbito de la vida universitaria. La LRU y su desarrollo y la confección de los estatutos de las universidades son eslabones significativos en la serie de medidas tomadas ¿Cree usted que estos hechos tendrán trascendencia, y la tendrán favorable para nuestra universidad? O, por el contrario, piensa que todo permanecerá más o menos igual aunque con distinta terminología?.
-R: Temo que las cosas no cambien lo que debieran, a pesar de la buena voluntad o buena intención que sin duda existe. Pero la universidad sigue aquella norma de conducta tan peculiar de una buena parte de nuestra sociedad, que prefiere la justificación a la acción.

-P: A partir de su experiencia en centros universitarios extranjeros, ¿Cuál le parece que sería el modelo de universidad más idóneo para un país de las características de España?
-R: La pregunta me parece oportuna, porque ahora, con la aproximación de España a la organización europea, y la redacción de estatutos para las universidades se hubiera ofrecido una buena oportunidad para remodelar nuestras universidades en un intento de mayor arpoximación o compatibilidad con otros centros. Quizá no hay que lamentar demasiado que no se haya hecho así, porque las universidades europeas tampoco están muy uniformizadas, y siempre teníamos el riesgo de imitar principalmente a las menos buenas que están más cerca de nosotros. Yo creo que, sinceramente, debería hacerse un esfuerzo de todos hacia la universidad europea. Quizá no sea la ocasión ahora. Como modelos que me gustan mencionaría quizás Holanda y el Reino Unido.

-P: Con motivo del 500 aniversario del Descubrimiento de América se están preparando muchas actividades entre España y los países latinomerianos. En el campo científico ¿qué tipo de activididad le parece que sería la más productiva?
-R: Desde mi punto de vista, promocionar alguna empresa común de estudio que utilizase la enorme capacidad estimulante de la naturaleza americana (más estimulante que Australia, hay que recordar la impresión de Sudamérica sobre Darwin) y, a la vez, articular estos estudios con algún tema permanente de la Biología. Probablemente, para hacerlo aceptable, habría que darle cierto ropaje histórico. “Tras las huellas de Cabeza de Vaca” o algún estudio oceanográfico de las Antillas siguiendo algún antiguo navegante. Pero yo me dejaría de anticuallas y trataría de fundar algún centro de investigación o universidad de aire absolutamente nuevo.

-P: En el proceso de formación de un invesgador creativo la labor y el ejemplo del maestro es fundamental. Con base a su larga experiencia de formación de personas ¿qué rasgos más sobrresalientes cree usted debe poseer un buen director de jóvenes científicos?
-R: Es difícil de decir, porque es mi convencimiento que las características de las que uno es consciente, o trata de cultivar, no sirven para nada o son de efectos negativos, mientras que a veces uno influye positivamente precisamente a través de las debilidades propias.

-P: Si tuviera que resumir en unos pocos calificativos la condición de “buen científico”, ¿qué términos emplearía usted?
-R: Imaginación, entusiasmo, laboriosidad y nunca perder de vista el “argumento” de la historia en que uno está interesado.

-P¿Cuáles son, a su juicio, las bases formativas y las condiciones intrínsecas de un estudiante que pueden darle opción a ser una persona interesada en el quehacer científico?
-R: Es difícil decidir, porque probablemente no puede conseguirse ni existe una mezcla ideal. Un gran trabajador puede ir adelante, un buen imaginativo (controlado) también. Quizás hoy, en que, por lo menos aparentemente, la gente trabaja más en grupo, no es tan exigible un perfil completo a la persona. Si hay verdadero interés se puede adquirir la formación; luego vienen las cualidades del “buen científico” a que me refería antes.

-P: Al hilo de la pregunta anterior, ¿cuáles serían en su opinión las condiciones ambientales y humanas que hacer posible en particular la aparición de buenos ecólogos?
-R: Yo creo que la ecología, más o menos abstracta, ha de ir precedida de una etapa –juvenil y aún infantil-, de interés y admiración por la nauraleza. En muchos lugares, incluso de nuestro país, se está haciendo un esfuerzo considerable en facilitar esta aproximacón del niño a la naturaleza, aunque a menudo hay más buena voluntad que convencimiento en los adultos que deben hacerlo. Espero que esto tenga resultados positivos de aquí a unos años. Los cambios de actitud requieren cierto tiempo. Por otra parte ayuda también que la ciencia tenga mayor valoración social, aunque creo que eso no es tan necesario.

- P: ¿Podría Ud. Mencionar tres temas de estudio en la Biología actual que encuentre especialmente atractivos en el panorama científico presente desde el punto de vista intelectual y que las administraciones no hayan considerado prioritarios porque no se adivinen de inmediato sus posibles aplicaciones prácticas o por el hecho de no estar “de moda”?.
-R: La memoria, la embriogénesis y la organización y selección de respuestas a “patterns” muy complicados de estímulos.

-P: ¿Podría mencionar tres temas de características similares en el área de la Ecología?.
-R: “Adherencias” de la evolución sobre la sucesión, sistemas de transporte y uso de la luz en ecosistemas terrestres y asimetría en el tiempo y falta de estado estacionario en los ecosistemas.

-P: Si tuviera que aventurar una opinión sobre qué temas de investigación y qué objetivos prioritarios de la misma serán los que dominen el área de las Ciencias Biológicas a principios del siglo XXI, ¿por cuáles se inclinaría usted?
-R: No siento tentación de profeta, pero casi aseguraría que la memoria individual y la actualización de una organización potencial en el desarrollo de un individuo estarán entre ellas.

-P: ¿Piensa usted que la especie humana llegará a ser la causa de su autodestrucción a corto, medio o largo palzo? Desde el punto de vista integral del ecólogo que incorpora experiencias y saberes diversos, ¿participa usted de las ideas catastrofistas en boga en ciertos ambientes actuales?
-R: No soy catastrofista, aunque, por supuesto, creo que a la especie humana le llegará el día de su extinción. La especie humana debería procurar que esto no sea por culpa suya, sino por otra causa, porque en ciertas culturas está mal visto suicidarse y parece más correcto y digno aguantar la muerte “natural”. Personalmente creo que aceptar reconocidos el don de la naturaleza que se nos ofrece, nos ha de predisponer a recibir el don, también gratuito, de la paz. Quizás esto recuerde demasiado a San Francisco de Asís, que no en vano es patrón de los ecólogos.

-P: Conocemos su acusado interés sobre las teorías e hipótesis varias que tratan del tema del origen de la vida sobre la Tierra, la evolución prebiótica y el origen de los organismos celulares ¿Cuál es su opinión como científico sobre estos problemas?
-R: Que la vida es un fenómeno cósmico que viene dado con la organización de la materia. Pienso que los primeros sistemas prebióticos estaban fundamentados en gradientes energéticos más que en estructuras muy definidas, que más se podrían comparar con ecosistemas enteros que con organismos actuales. Luego vino la subdivisión en entidades reproducibles. A partir de aquí la integración de la célula eucariótica que asimila organismos más primitivos y la evolución en su forma gneeralmetne aceptada, me parece que dan razón intelectualmente del despliegue de la vida sobre nuestro planeta.

-P: En relación al tema de la pregunta anterio, ¿podría usted resumirnos su pensamiento desde el punto de vista de “la persona” haciendo un esfuerzo por dejar en este momento las consideraciones de tipo estricta y clásicamente científicas?
-R: Este tema lo hemos debatido hace un par de semanas en una reunión en Figueras. El tema era determinismo y libertad, o determinismo e indeterminismo. Personalmente pienso que esta distinción es un artefacto cultural. De hecho, el científico actúa como determinista cuando recopila sus observaciones u organiza sus experimentos. Pero sabe que una pequeña parte (el hombre de un gran sistema, el universo) en la práctica ha de ser indeterminista, porque siempre se queda corto en algo y sería vana pretensión juzgar a un nivel muy amplio. Si cree en la libertad la ejerce, sin que deba torturarse pensando si quizá la creencia en el libre albedrío es algo ventajoso para un animal de las características de los humanos y quizá sólo por esto ha sido recogida por la selección natural.

-P: He oído pronunciar últimamente, y de forma repetida por boca de destacados investigadores,que los hombres no somos quizás más que “bacterias evolucionadas”… (algunas personas incluso gusta de obviar el término “quizás”). Está afirmación lleva tras de sí una muy concreta concepción filosófico-hmanística del género humano. Para usted ¿es el hombre algo más que un perfeccionado especimen zoológico en proceso evolutivo o, por el contrario, es simplemente eso?
-R: Después de las cianobacterias sólo nos faltaban las antropobacterias. Muchos humanistas consideran que el colocar al hombre dentro de la naturaleza es “degradante” para el hombre, y esta opinón la comparten “carcas” del siglo pasado con “progres” del presente. Por supuesto, tanto los unos como los otros tienen una absoluta falta de conocimiento y de respeto acerca de la creación. Yo me encuentro muy bien con mi condición de especimen zoológico en proceso evolutivo ¿Hay que volver a recordar a San Francisco?


Doctor Margalef, muchísimas gracias en nombre de la revista Campus y en el del colectivo universitario de Murcia. Tenga usted la seguridadd de que sus comentarios e ideas contribuirán al mantenimiento y la mejora del ambiente cienf´tiico-cultural en nuestra universidasd y sin duda, serán causa de fructífera polémica y discusión en los círculos interesados de nuestras facultades.
 
 

 

“En Arte, el único crítico fiable es el tiempo”

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José Lucas, Pepe Lucas, genio y figura… Por más que haya elegido como residencia la capital del reino, su afable silueta es harto conocida de todos. José Lucas regresa a ésta nuestra/su tierra con una gratificante asiduidad que nos permite disfrutar ya de de su compañía y de su trepidante conversación, ya de su obra, en alguna muestra. Durante el mes de febrero volvió a sorprendernos con dos exposiciones –“Aire más alla del viento”-, pletóricas de formas y colores que volvieron a mostrarnos al personaje inquieto y extrovertido. Su conversación evidencia esto e incluso algo más: un hombre preocupado por su tiempo, lenguaraz y enormemente vital.


-Pregunta: ¿En qué situación piensas que se encuentra acualmente el arte en Murcia?
-Respuesta: No creo que exista un arte en Murcia. Yo siempre he abogado por la universalidad del arte. Otra cosa bien distinta es la situación en la que se encuentran determinados creadores en Murcia, en función de que hay una excesiva dependencia, a causa, como decía el profesor Jarauta, de un secuestro de la sensibilidad particular de ciertos creadores, por parte de la catastrófica administración que tenemos en esta región en el plano cultural.
La verdad es que la situación no la he conceptualizado, ni siquiera me interesa lo más mínimo. En arte sólo me interesan algunas cosas, y fundamentalmente me intereso yo, de modo que no tengo tiempo de estudiar la problemática de los pintores de Murcia. En todo caso me intresa la problemática de esos otros pintores que tienen una lenguaje más universal.
En lo referente a la situación cultural en general, creo que nunca ha tenido Murcia unas cotas más deplorables. La Administración se ha metido en un terrreno que no es el suyo y ha mediatizado la obra de distintos tipos de creadores. En los últimos tiempos la contestación a esta política ha sido general, y creo que esto es algo que debería hacer reflexionar a sus responsables.

-P: ¿Qué opinas del fenómeno al que estamos asistiendo en los últimos años en el que el arte se convierte en un mero instrumento de cambio para especuladores e inversores?
-R: Es un fenómeno que se da en los momentos de economía feroz. Yo lo veo como un grupo de depredadores que pululan en torno a lo que ellos piensan que puede generar riqueza: antes era la vivinda, ahora le ha tocado al arte, mañana será otra cosa… No obstante, el momento actual del arte me parece de una enorme riqueza a pesar de todo.
Estamos en una época de grandes cambios en la humanidad, y a consecuencia de esto el arte de halla en un momento de búsqueda. En rrealidad la crisis del arte no es más que el reflejo de la crisis de la sociedad puesto que este está inmerso en ella. Es más, el arte suele preconizar con antelación estas crisis. Lo que sí existe en nuestro país es una enorme riqueza del lenguaje plástico y unos creadores serios que se encuentran condicionados por el mercado. De todas formas, pienso que el artista verdadero siempre ha saltado por encima de todos los inconvenientes de su época. Ningún fenómeno de la sociedad puede callar la voz de un creador.

-P: ¿Cuáles son, a tu juicio, las principales carácterísticas que adornan hoy el arte?
-R: Fundamentalmente la riqueza, la variedad y su gran eclecticismo. Consecuencia de este eclecticismo y la gran variedad de voces, es la existencia de mucho ser epigonal. Hoy día existe mucho mimetismo, pero eso, lejos de representar un problema para dilucidar cuál es el arte verdadero, constituye una ventaja.
Yo diría que el arte está sometido a todas las presiones a las que la sociedad de la época somete todos los acontecimientos de nuestra vida, y uno de ellos es la especulación. Por eso, a pesar de todo, es necesario que existan muchas ferias de arte, porque este mundo nunca ha sido pacífico ni plácido. Se trata más bien de un mundo proceloso en el que es necesario que la gente esté convulsionada; sólo así puede nacer el verdadero arte. Las situaciones pacíficas hacen a la gente conservadora en extremo, el mundo ha avanzado siempre desde la convulsión.

-P: ¿Qué opinión te merecen los críticos?
-R: El único crítico fiable, el único que da y quita bendiciones con fiabilidad es el tiempo, que será el encargado de decir en última instancia quién ha sido positivo para la humanidad y quién ha sido pernicioso. En el arte no existen más que dos caminos: la calidad o lo pernicioso, y el artista tiene que combatir todo eso adelantándose a todo, porque el mejor arte es algo que siempre está hecho para después.

-P: ¿En qué medida afecta este momento que vivimos, tan incierto y cambiante a tu obra?
-R: Yo creo que en bastante. El instinto mío de pintor está condicionado por todo lo que me rodea; al fin y al cabo, el artista se supone que es un hombre sensible con todo lo que le rodea.
Un creador no es ni más ni menos que la consecuencia de su época. Pienso que soy una persona muy atenta a la época que me ha tocado vivir.
Me gusta mucho, y no creo en eso de que cualquier época pasada fue mejor, por el contrario, pienso que cualquier época por venir puede ser mejor.
Los que vivimos el momento actual hemos de intentar que así sea.


 

 


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Sábado,  18 de Mayo de 2013

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